LA SENTADILLA: UNA PROPUESTA DE VALORACIÓN DE LOS DÉFICITS FUNCIONALES Y FACTORES TÉCNICOS QUE LIMITAN EL RENDIMIENTO
Realizar con una técnica adecuada los movimientos fundamentales es esencial para la realización de actividad física y para mitigar el riesgo de lesión, dos elementos clave en la salud a lo largo de la vida (25). Los jóvenes, por ejemplo, sin un dominio adecuado de las habilidades motoras en los primeros años del desarrollo, pueden experimentar un mayor riesgo de lesión relacionada con el deporte durante la adolescencia y en la edad adulta (11, 32, 34). Así, el desarrollo de competencias para los movimientos fundamentales deber ser visto como un componente esencial en el entrenamiento preparatorio antes de realizar ejercicio intenso, y deporte competitivo organizado. Algunos patrones fundamentales de movimiento incluyen correr, lanzar, lanzarse y realizar sentadillas (25). Estos movimientos fundamentales tienen una implicación directa a nivel biomecánico y neuromuscular para garantizar un rendimiento correcto en tareas dinámicas inherentes a muchos deportes populares y actividades físicas en las cuales participan jóvenes y adolescentes (24, 35). La competencia en el movimiento, como principio, se extiende a través de la edad adulta para aquellos en los que disfrutar de una vida independiente se basa en su capacidad para mantener la fuerza y la movilidad con el fin de evitar lesiones como las caídas (44).
El patrón de movimiento que
implica la sentadilla es común a
actividades esenciales de la vida
diaria, tales como sentarse, levantar
cargas y la mayoría de actividades
deportivas. Es también un ejercicio
común en regímenes de entrenamiento
diseñados para aumentar el
rendimiento y reducir las lesiones
(30-32). A pesar de las variaciones
en lo que respecta a cómo la
sentadilla es enseñada y ejecutada
en función del objetivo específico,
casi todas las variaciones comprenden
una parte estándar, básica y
fundamental que resalta la biomecánica
que permitirá la progresiva
mejora y la disminución de lesiones
asociadas al entrenamiento
(3). Además, la sentadilla sin carga
ha sido propuesta como un ejercicio
que puede ser utilizado como
herramienta de valoración útil en la
detección de déficits biomecánicos
que entorpecen patrones de movimiento
óptimos, lo que compromete
el rendimiento y la resistencia
a la lesión (20). En particular, la
sentadilla puede ser utilizada para
valorar el control neuromuscular, la
fuerza, la estabilidad y la movilidad
en una cadena cinética (1, 4,10, 31,
39, 42).
El propósito de este análisis es
desgranar la ejecución técnica y
la evidencia relacionada con la
sentadilla, como un ejercicio básico
de entrenamiento y una herramienta
dinámica de control. Especialmente,
se pretende describir
déficits funcionales comunes que
son detectados durante su ejecución
y que aumentan el riesgo de
lesión durante el entrenamiento y
el deporte dinámico. Serán identificados
déficits y mecanismos lesionales junto con variaciones anató-
micas que influyen en la cinemática
y cinética de la sentadilla. En el
siguiente texto, se pretende presentar
de forma detallada ejercicios de
entrenamiento que son esenciales
y técnicas para corregir ciertos
déficits biomecánicos (parte II), los
cuales son vitales para mejorar las
habilidades y competencias en la
técnica de ejecución de la sentadilla
(22). Adquirir esta competencia
es la base para que sujetos jóvenes
puedan participar en sesiones
progresivas de entrenamiento que
mejoren su ejecución y su resistencia
a la lesión, pero también para
que sujetos adultos vivan con autonomía
y seguridad (25).
EL EJERCICIO DE
SENTADILLA
La sentadilla está ampliamente
considerada como uno de los ejercicios
más efectivos, usado para
aumentar el rendimiento porque
requiere de la interacción coordinada
de un gran número de grupos
musculares y fortalece las necesidades
primarias de movimiento para
soportar movimientos explosivos
del deporte, como son saltos, carreras
y levantamientos (7). Es más, la
capacidad de ejecutar una sentadilla puede transferirse a movimientos
y acciones de la vida diaria, como
pueden ser levantamiento y desplazamiento
de objetos pesados, lo
que se relaciona con una mejora en
la calidad de vida (43). La sentadilla
se ha convertido en un recurso
muy común en el ámbito clínico
para fortalecer la musculatura de la
extremidad inferior (especialmente
la fuerza de la cadena posterior y el
patrón de reclutamiento) con poco
o ningún daño en el tejido conectivo
después de una lesión articular
(7, 43).
Especialmente, se utiliza comúnmente
en ejercicios de cadena
cinética cerrada durante procesos
de rehabilitación para evitar una
excesiva presión que tiene lugar
en el ligamento cruzado anterior,
haciendo de la sentadilla un ejercicio
muy recomendable para su
rehabilitación (7, 17, 37, 43). Es
altamente recomendable que un
sujeto sea capaz inicialmente de
demostrar una eficiencia durante el
ejercicio de sentadilla con el propio
peso antes de avanzar a otras variaciones
más intensas derivadas de
ella, como una sentadilla con carga
externa o entrenamiento pliométrico. El ejercicio de sentadilla se prescribe
a menudo con una posición
inicial en donde los pies se
encuentran apoyados en el suelo,
las rodillas y las caderas extendidas
en una posición anatómica
neutra, y la columna en posición
erguida con la preservación de
sus curvas naturales (7,43,45). El
movimiento comienza con la fase
de descenso en donde las caderas,
rodillas y tobillos se flexionan
al mismo tiempo. Una instrucción
común es descender hasta que la
parte superior del muslo se encuentre
al menos paralela con el suelo, y
la articulación de la cadera esté al
nivel o ligeramente por debajo de
la articulación de la rodilla (Figura
1) (3,43). La fase ascendente se
logra principalmente a través de la
triple extensión de caderas, rodillas
y tobillos, hasta que el sujeto
vuelve a la posición inicial (3). Los
músculos posteriores del torso, en
particular el erector de la columna,
son reclutados isométricamente
para favorecer una postura erguida
durante todo el movimiento de la
sentadilla. Además, los músculos
posteriores del torso son asistidos
por la parte anterior y lateral,
para dar una mayor rigidez a partir
de la tensión de la pared abdominal.
Antes del inicio de la fase de
descenso, se recomienda al sujeto
inhalar aproximadamente el 80%
del volumen equivalente a una
inhalación máxima, manteniendo
la respiración para aumentar la
presión intra-abdominal con el fin
de estabilizar la columna vertebral
(es decir, la maniobra de Valsalva)
(nota: esta cantidad de aire puede
cambiar en función de la magnitud
de la carga). Esta técnica prepara
a la columna vertebral, una varilla
flexible, a la hora de soportar
la compresión que va a generar
la carga. La maniobra de Valsalva
también establece "rigidez proximal",
que permite una mayor aplicación
de potencia en hombros y
cadera, mejorando la producción
de fuerza y velocidad.

IDENTIFICACIÓN DE DÉFICITS BIOMECÁNICOS DURANTE LA SENTADILLA
El movimiento básico de la sentadilla
es considerado por muchos
profesionales como un ejercicio
de evaluación primario, porque es
un único movimiento, compuesto,
altamente sensible para poner de
manifiesto deficiencias biomecánicas (12,13,33,42). Los déficits identificados
durante la sentadilla que
pueden perjudicar el rendimiento
pueden ser categorizados como
coordinaciones o reclutamientos
ineficientes de unidades motoras
(neuromuscular), debilidad
muscular, asimetría de la fuerza o
la inestabilidad de la articulación
(fuerza), y/o inmovilidad articular
o rigidez muscular (movilidad)
(43). Es importante identificar las
limitaciones biomecánicas y anató-
micas que subyacen a la mayoría
de los movimientos erróneos para
aminorar el déficit identificado a
través de una adecuada y eficaz
estrategia correctiva específica
(parte 2) (12,13,33,42). Con el uso
de la herramienta propuesta Valoración
de la Sentadilla (BSA, según
sus siglas en inglés) (Tabla 1), un
practicante puede ser capaz de
identificar de manera más eficiente
y objetiva el déficit responsable de
las limitaciones funcionales durante
la ejecución sentadilla, y guiar con
ejercicios correctivos, progresivos
y específicos.
LA VALORACIÓN DE LA
SENTADILLA
Los autores de este artículo desarrollaron
la herramienta de valoración
BSA (Tabla 1) para ayudar a los
profesionales en la identificación
sistemática de los déficits funcionales
específicos con el fin de dar
una orientación objetiva a la hora
de realizar una intervención correctiva.
Los autores proponen que las
alteraciones del movimiento o déficits
observados mediante la herramienta
BSA sugieren si un individuo
puede tener un riesgo de lesión
elevado o un rendimiento físico
por debajo del nivel óptimo (4).
Además, la BSA es una herramienta
versátil que proporciona un medio
de evaluación alternativo, barato
y sofisticado, para identificar deficiencias
biomecánicas.
Son diez los criterios aportados
para ser puntuados en la BSA, subdivididos en 3 dominios completos:
área superior, área inferior, y
mecánica de movimiento (Tabla 1).
Los 3 dominios están integrados en
la BSA para mejorar la evaluación
sistemática de la sentadilla. Puede
ser difícil puntuar los 10 criterios
de la BSA al mismo tiempo durante
una valoración a tiempo real. La
categorización de criterios similares
en 3 dominios ofrece al profesional
una guía estratégica para centrar la
atención en puntuar 1 dominio cada
vez. El dominio de la parte superior
hace hincapié en la estabilidad y la
postura de la cabeza, el tórax y el
tronco. El dominio de la parte inferior
evalúa las posiciones conjuntas
de cadera, rodillas y tobillos durante
la sentadilla. Por último, los criterios
establecidos en el dominio de la
mecánica del movimiento evalúan
los patrones de ritmo, coordinación
y reclutamiento de la sentadilla.
Los 10 criterios de los 3 dominios
pueden ser evaluados de forma
individual para detectar déficits
neuromusculares, de fuerza y de
movilidad, tal y como se indica en
la hoja de puntuación BSA (Tabla 1).
Para iniciar la evaluación, el sujeto
debe realizar 10 repeticiones de
sentadilla. El BSA requiere un análisis
desde una perspectiva anterior,
posterior y lateral; así, puede
ser interesante grabar en vídeo al
sujeto realizando el BSA desde las
3 perspectivas, con el fin de facilitar
una evaluación más precisa y
completa.
Los criterios se escriben en forma afirmativa y cada uno deber ser analizado y puntuado de manera independientemente con respecto a los otros. Si un solo criterio no se ajusta al standard, se debe marcar el déficit observado. A continuación, el profesional debe indicar si considera que el déficit está relacionado con una limitación neuromuscular, de fuerza o de la movilidad, marcando la categoría respectiva para guiar en los ejercicios específicos correctivos (parte 2). Si no está seguro, marque todas las categorías que apuntan a una técnica inadecuada. Una puntuación perfecta de 0, indica 10 repeticiones de sentadillas sin ninguna deficiencia. Se debe marcar un déficit si el individuo no logra demostrar la técnica adecuada según un criterio, a la perfección, durante 2 o más repeticiones. Se proporciona espacio adicional para los comentarios en la hoja de valoración, que puede ser útil para que el profesional realice anotaciones complementarias con el fin de orientar una intervención específica correcta. El sujeto debe ser derivado a un profesional de la salud si refiere algún dolor o molestia durante cualquiera de las fases de la evaluación de la sentadilla.


EVALUACIÓN
ESTANDARIZADA
Instrucción de la
sentadilla
Con el propósito de maximizar la
consistencia de la evaluación, el
BSA se debe administrar con una
estandarización de la posición de
los brazos, postura e instrucción
verbal.
Instrucciones para la
posición de los brazos
Se recomienda utilizar una barra
cilíndrica de peso ligero (pica de
madera, metal o plástico; aproximadamente
de 3x91 cm) para
colocar al sujeto con una posición
adecuada de la parte superior del
torso, mientras se controla la posición
de los brazos. Además, el uso
de una pica en la postura de sentadilla
puede servir para preparar al
sujeto de cara a futuras progresiones
del ejercicio que incorporen una
resistencia externa. Por otro lado, la
acción de la pica facilita la utilización
de los estabilizadores de las
escápulas, esenciales para el rendimiento
del tren superior durante la
sentadilla.
Los sujetos deben ser instruidos
para tener un agarre de la barra
en pronación, ligeramente mayor
que la anchura de los hombros, y
asumir una posición inicial con la
barra descansando cómodamente
sobre la musculatura superior de la
espalda, la cual debe estar correctamente
contraída. Específicamente,
la barra debe ser colocada
sobre ambos deltoides posteriores,
justo debajo de la séptima
vértebra cervical (C7). Los antebrazos
deben colocarse en paralelo
al torso y las muñecas deben
mantenerse rectas y sin flexionarlas
durante todo el movimiento (Figura
2). Se debe enseñar al sujeto a
"doblar la barra" (tirar de la barra
hacia el trapecio), pues esto facilita
la acción de los extensores de
la espalda, los hombros, los retractores
de los hombros y el dorsal
ancho, los cuales aportan rigidez al torso, mejorando la capacidad de
recuperación de lesiones y el rendimiento.
Si no se dispone de una
pica, el sujeto puede simular que
sujeta una, con las manos abiertas
por debajo del nivel de las orejas,
mientras se retraen las escápulas.
Indicaciones sobre la
postura
El sujeto debe aprender a adoptar
una posición inicial con los talones
separados aproximadamente a la
anchura de los hombros y los pies
apuntando hacia delante o ligeramente
hacia afuera, no más de 10º.
En las fases iniciales de aprendizaje
de la técnica, no se recomienda
utilizar una posición de partida con
una distancia excesiva entre los pies
(rotación tibial) ya que puede limitar
la utilidad de la BSA. Escamilla etal. (8) evaluaron la cinética y cinemática
de la sentadilla en 3 separaciones
diferentes de pies (apertura
amplia, anchura de hombros,
y apertura estrecha). Una apertura
amplia puede incrementar la fuerza
compresiva a nivel femoro-patelar
y femoro-tibial en la articulación
de la rodilla hasta un 15% durante
la fase de descenso (7, 9, 43). Sin
embargo, una posición excesivamente
estrecha puede incrementar
el desplazamiento anterior de
la rodilla y, por tanto, aumentar la
fuerza de cizalla anterior (7, 43). Por
todo ello, se recomienda una apertura
moderada para esta evaluación
estandarizada. La posición de
los pies es importante para que la
rodilla funcione como una bisagra.
Cuando se trabaje el ejercicio de
sentadilla, pueden estar justificadas
variaciones moderadas en la disposición
de los pies; no obstante, se
recomienda que los sujetos no
excedan los 30º de rotación interna
de tobillo u 80º de rotación externa
para maximizar la estabilidad y
promover una alineación normal de
la rótula (21, 43). Aun así, la excesiva
rotación tibial dentro del movimiento
de cadena cinética cerrada
puede inducir potencialmente a
aumentar el estrés en las estructuras
estáticas de la rodilla y debería
ser evitado en la mayoría de las
variantes de la sentadilla.

GUIÓN PARA EJECUTAR
LA EVALUACIÓN
Una vez que el sujeto está adecuadamente
situado con la pica y una
posición apropiada, pueden darse
indicaciones verbales para la BSA.
Los autores recomiendan utilizar las
siguientes pautas verbales estandarizadas
para promover la fiabilidad
entre observadores:
"Por favor sitúese de pie erguido con los pies a la anchura de los hombros. Realice una sentadilla hasta que la parte alta de los muslos esté al menos paralelos al suelo, y después vuela a la posición inicial. Realice 10 repeticiones continuas, con un ritmo moderado y constante o hasta que se le indique que detenga el movimiento".
Resumen de posición
inicial
Posición de brazos: La pica se sujeta
en una posición con los antebrazos
paralelos al tronco y con la musculatura
de la parte alta de la espalda
contraída.
Postura: Los pies se sitúan a la
anchura de los hombros con los
dedos apuntando hacia delante o
ligeramente hacia afuera.
Secuencia: "Por favor sitúese de pie
erguido con los pies a la anchura
de los hombros. Realice una sentadilla
hasta que la parte alta de los
muslos esté paralela al suelo, y
después vuelva a la posición inicial.
Realice 10 repeticiones continuas,
con un ritmo moderado y constante
o hasta que se le indique que
se detenga".
DOMINIO 1: PARTE SUPERIOR
El dominio 1 se basa en los componentes
músculo-esqueléticos del
tren superior que son responsables
del mantenimiento del control
postural durante la sentadilla.
Posición de la cabeza
El cuello, como un precursor del
rendimiento deportivo en el entrenamiento
de jóvenes, debe demostrar
rangos fisiológicos de movimiento
adecuados en la flexión,
extensión, rotación y flexión lateral
con ausencia de daño o incomodidad.
Las rotaciones de cuello e
inclinaciones de cabeza pueden
utilizarse como una valoración de
la movilidad de cuello. Si un sujeto
indica dolor o incomodidad cuando se dispone a alcanzar un rango
fisiológico de movilidad de cuello,
debe recomendarse abstenerse
del entrenamiento y derivarle a un
profesional de la salud.
Mantener la cabeza y el cuello
con una alineación neutra (o con
ligera extensión) con el torso es
un detalle esencial para otorgar al
sujeto una postura fuerte y equilibrada
(6). Una incorrecta postura
de cabeza o cuello puede generar
posiciones impropias de columna
y fallos de alineación durante
el rango de movimiento (6). En
teoría, la columna, a pesar de
estar compuesta por muchos enlaces
vertebrales, actúa como una
unidad funcional. Un cambio en el
alineamiento en una sección de la
columna puede suponer compensaciones
en otras regiones. Es más,
un limitado alineamiento corporal
como resultado de la incorrecta
posición de la cabeza puede predisponer
al sujeto a la lesión durante
ejercicios de sentadilla más intensos
(6, 15).
Los practicantes deberían ser
conscientes de que la cabeza y la
dirección de la mirada (focalizar
un punto) están relacionados pero
son independientes. La mirada puede dirigirse manteniendo fijos
los ojos mientras la cabeza se
mueve, o pueden moverse los ojos
conservando la cabeza fija (6). Se
ha demostrado que la posición de
la cabeza y la mirada influyen en la
cinemática y cinética de la columna
(43).
Técnica ideal
Posición de la cabeza. La cabeza
del sujeto debe mantenerse en
una posición neutra (con ligera
extensión) en relación a la columna
(Figura 3). El cuello debería mantenerse
en línea con el plano del torso.
Mirada. La mirada debe dirigirse
a un punto fijo al frente o ligeramente
hacia arriba (Figura3) (6).
No se recomienda que durante la
fase descenso, los sujetos tiendan
a dirigir la mirada hacia arriba o
hacia abajo. Dirigir la mirada ligeramente
hacia arriba durante la fase
de ascenso podría servir de guía
al sujeto para guiar el movimiento
con su cabeza y su pecho en vez
de elevando sus caderas durante
el inicio la fase concéntrica de la
sentadilla. Además, dirigir la mirada
ligeramente hacia arriba durante el
movimiento podría ayudar a prevenir
una excesiva flexión de tronco hacia delante.

Supervisión
Observar la posición de la cabeza
del sujeto desde una perspectiva
lateral. Desde esta vista se puede
observar la posición del mentón y
la inclinación anterior/posterior de
la cabeza. La dirección de la mirada
del sujeto puede evaluarse desde
una perspectiva anterior.
Errores comunes
Posición de la cabeza. La mayoría
de los sujetos son capaces de
adoptar una posición de la cabeza
adecuada durante la fase inicial de
la sentadilla. Una incorrecta posición
del cuello puede suponer una
distensión muscular o lesión en la
columna cervical durante la ejecución
del ejercicio. Por lo tanto,
deben evitarse lo movimientos
de cabeza amplios hacia delante
y atrás, y movimientos laterales
hacia cualquiera de los lados. Una
excesiva inclinación de la cabeza
hacia atrás que suponga una hiperextensión
cervical extrema, puede
resultar peligroso, particularmente
cuando se moviliza una carga
pesada (2). Una excesiva flexión
cervical puede tender a incrementar
la extensión de la columna
lumbar, lo que aumentaría las fuerzas
de compresión sobre la zona
(Figura 4). Por el contrario, si la
posición de la cabeza está dirigida
demasiado abajo en una hiperflexión
cervical, el resultado podría
ser un aumento significativo de la
flexión de cadera y tronco como
mecanismo de compensación, lo
cual no está considerado como una
estrategia de movimiento óptima
para la sentadilla y otras actividades
deportivas, como es el placaje
en fútbol americano (6). Desde
una perspectiva posterior, se debe
comprobar que la posición del
cuello del sujeto es perpendicular a
la línea del hombro y no hay inclinación lateral de la cabeza en ninguna
dirección. Si el sujeto es incapaz
de mantener su cabeza y cuello en
una posición neutra durante toda
la ejecución, esta limitación podría
deberse a una debilidad en la
musculatura del cuello (es decir, el
músculo trapecio) o a una conciencia
corporal incorrecta.
Mirada. La mirada se dirige demasiado
alta o demasiado baja. Se ha
demostrado que dirigir la mirada
hacia abajo incrementa la flexión de
cadera y potencialmente la flexión
de torso en comparación con la
dirección de la mirada hacia arriba
(Figura 5). Esta posición puede
suponer un aumento del momento
de fuerza sobre la columna vertebral
(2, 6, 43). Sin embargo, es
importante disociar la mirada de
la posición de la cabeza. Aunque
la mirada podría dirigirse ligeramente
hacia arriba, la posición de
la cabeza no debe desviarse de
la posición neutra. Muchos de los
errores relativos a la dirección de la
mirada pueden corregirse con una
pauta verbal o visual.

Resumen de deficiencias
en la posición de cabeza
Neuromuscular: Conciencia insatisfactoria
de la posición de la cabeza
y cuello a la hora de mantener
una posición neutra de la cabeza
durante la ejecución de la sentadilla.
Disociación limitada de la dirección
de la mirada y la posición de la
cabeza, lo cual favorece la desviación
desde una posición neutra de
la cabeza.
Fuerza/Estabilidad: Insuficiencia en
la fuerza isométrica de la musculatura
superior de la columna para
mantener la cabeza en una alineación
neutral durante la ejecución
completa de la sentadilla.
Movilidad: Insuficiencia en el rango
de movimiento fisiológico de la
cabeza y cuello en los 3 planos.
Posición del tórax
El sujeto debe ser capaz de demostrar
una adecuada estabilidad
postural y un control de la parte
superior del torso como técnica
óptima de ejecución favoreciendo
una columna rígida que no admita
movimiento en ningún plano. Debe
mantenerse una postura estable y
erguida durante el movimiento con
una parte superior de la columna más vertical, musculatura inferior
de la columna contraída, y una posición
alta de tórax, lo que supone
una reducción en las fuerzas de
compresión a nivel de los discos
intervertebrales.
Técnica ideal
Se recomienda mantener la columna
torácica ligeramente extendida
y firme (3). El tórax está dirigido
hacia fuera y arriba para proporcionar
un ángulo de torso hacia una
posición más elevada (3), manteniéndose
esta posición durante el
movimiento completo de sentadilla.
El pecho puede posicionarse
hacia arriba independientemente
del ángulo del tronco (criterio 3). La
escápula debe mantenerse retraída
y deprimida mientras la articulación
glenohumeral fija una posición
de relativa rotación externa, lo
cual expande hacia fuera el pecho
y mantiene la parte superior del
torso erguida (Figura 5). Como
resultado, los hombros asumirán
una ligera posición de retracción.
Los antebrazos del sujeto deben
mantenerse paralelos a la columna
vertebral y los hombros retraídos y
no rotados hacia delante. Esta posición
permite que los músculos de
la espalda (dorsal largo, erectores
espinales, trapecio, romboides) den
un mayor apoyo contribuyendo
a maximizar la estabilidad espinal
(28). Además, la tensión de la
musculatura superior de la columna con la retracción escapular puede
favorecer en el sujeto una posición
de descanso de la pica de forma
más segura y confortable (28).

Supervisión
Puede hacerse un análisis de la
posición de la parte posterior de
la columna y del tórax desde una
perspectiva lateral.
Errores comunes
Una posición del tórax donde el pecho no está dirigido hacia arriba y se dirige hacia el suelo supone una limitación en la técnica de sentadilla (Figura 6). Además, la ausencia de flexión o una excesiva extensión de la columna torácica, constante o incluso esporádicamente, puede ser indicativo de estrategias de compensación a nivel biomecánico (3). Otra limitación en la parte superior del torso se debe a que la escápula está distendida o abducida ("escápula protraída") y visualmente se evidencia teniendo los hombros rotados hacia delante. Si las indicaciones verbales o físicas para enseñar al sujeto a situar su pecho erguido o retraer los hombros no supone una mejora en la técnica, entonces el sujeto podría tener una falta de fuerza en la musculatura del torso, como es la musculatura torácica paravertebral, o una insuficiencia en la coordinación neuromuscular para realizar el ejercicio según los estándares. Una tendencia a la rotación anterior del hombro durante la sentadilla puede deberse a una debilidad postural inducida por el estilo de vida (como puede ser síndrome cruzado superior, que resulta de la rotación interna de hombro provocada por un acortamiento excesivo o tensión en la musculatura pectoral).

Resumen de deficiencias
en la posición torácica
Neuromuscular: El pecho bajo o
la falta de retracción escapular
durante la sentadilla. Dificultad de
disociación entre la posición de la
zona torácica y lumbar.
Fuerza/Estabilidad: Incapacidad de
mantener una posición elevada del
pecho, la cual puede deberse a la
debilidad de los músculos erectores
espinales, trapecio y romboides.
Movilidad: Tensión excesiva de
pecho, potenciada por el síndrome
cruzado superior, lo cual dificulta
la capacidad para abrir el pecho y
retraer la escápula.
Posición del tronco
La estabilidad y control del tronco
dependen de la musculatura inferior
de la columna, oblicuos, paravertebrales
lumbares, cuadrado
lumbar y abdominales. El Core
(musculatura central) es un modulador
crítico del alineamiento y
carga de la extremidad inferior
durante la sentadilla (33). Los estabilizadores
del tronco y la cadera
pueden actuar para compensar un
movimiento no deseado del tronco
y regular la posición de los miembros
inferiores durante la sentadilla
(33). La disminución de la estabilidad del Core y las sinergias musculares
del tronco y estabilizadores
de cadera afectan negativamente
a la ejecución en acciones explosivas
y puede aumentar la incidencia
de lesiones debido a una falta
de control del centro de masas (14,
33). El ejercicio de sentadilla puede
ayudar a inducir mejoras mecánicas
en la estabilidad del tronco durante
acciones dinámicas.
La estabilidad durante la sentadilla mejora debido a la rigidez de toda la musculatura que rodea la columna lumbar. El fallo en la rigidez de la musculatura lumbar, combinado con una mecánica de levantamiento pobre, incrementa la sobrecarga potencial de la columna y del tejido posterior hasta el punto de lesión, especialmente cuando se repite en el tiempo (27, 29). Una posición lumbar más vertical incrementa la carga sobre las extremidades inferiores, lo que supone una reducción del estrés lumbar. Algunos descartan la necesidad de mantener la curvatura neutral de la columna lumbar durante la sentadilla. Sin embargo, el problema es que la columna pierde la capacidad de soportar carga cuando se pierde la curvatura neutra de la columna lumbar, lo cual evita progresiones eventuales de sentadilla con carga a la vez que reduce el riesgo de lesión. En resumen, el sujeto debe demostrar la capacidad de mantener un torso estable con una posición neutra y lordótica como una estrategia segura y óptima para la sentadilla.

Técnica ideal
Las vértebras lumbares son mantenidas
con un alineamiento neutral
durante el movimiento completo
de sentadilla (28). Esto supone
mantener una ligera lordosis en la
región lumbar mientras se mantiene
el abdomen contraído y rígido para
promover la estabilidad (Figura
7). El tronco debería permanecer
erguido durante la sentadilla para
minimizar las fuerzas compresivas
en la región lumbar asociadas
a la inclinación hacia delante (28).
Además, el tronco debería permanecer
estable durante toda la ejecución
sin que se observe ningún tipo
de temblor ni desplazamiento. Una
pauta general para asegurar una
adecuada postura de la sentadilla,
es la de exigir que se mantenga la
línea del tronco paralela a la línea
de las tibias desde una vista lateral.
Sin embargo, esta pauta también
requiere una correcta posición de
pies y rodillas.
Supervisión
La observación del ángulo entre la
columna lumbar y el tronco puede
hacerse desde una perspectiva
lateral.
Errores comunes
Para la musculatura del tronco
es poco aconsejable adoptar una
posición relajada y permitir que el
tronco caiga hacia abajo en una
flexión excesiva (Figura 8). Esta musculatura confiere estabilidad y
flexibilidad a la columna vertebral
para poder soportar la carga, por
lo que estos músculos deben estar
contraídos. Una causa frecuente del
incremento de flexión del tronco
durante la sentadilla se debe a la
debilidad a nivel de la musculatura
torácica, paravertebral lumbar
(erector espinal) y paraescapular,
que mantenga las escápulas
retraídas y deprimidas y reduzca
la tensión en la fascia toracolumbar.
Además, restringir el desplazamiento
de las rodillas durante la
sentadilla puede incluso aumentar
la inclinación anterior del tronco
(16). Un tronco inestable y que deja
de estar erguido durante la sentadilla
podría indicar una debilidad
general de Core.
La columna debe tener una movilidad
suficiente para asumir y
mantener una postura con ligera
actitud lordótica. De lo contrario,
un sujeto puede tender a inclinarse
hacia delante y aplicar una presión
excesiva sobre la columna lumbar,
especialmente si la cabeza también
está inclinada hacia delante. La
falta de movilidad de la cadera
también puede afectar negativamente
a preservar la actitud lordótica, lo cual puede deberse a factores
genéticos, lesiones previas o tensión en el tejido conectivo. Si el
sujeto flexiona la columna antes de
alcanzar 120º de flexión de cadera
durante la sentadilla, podría tener
una restricción en las fibras posteriores
de la cintilla iliotibial y falta
de control lumbar.
Observar una columna redondeada
o con cifosis, debido a una relajación
de la musculatura dorsal y una
flexión de columna indica una limitación
para el BSA (Figura 8). Si el
sujeto no contrae la musculatura
dorsal para mantener la posición
neutra de la columna, con ligera
lordosis, aumentará y potenciará
el daño compresivo y la fuerza
de cizalla de la columna lumbar
durante ejecuciones de sentadillas
más intensas (28). El riesgo
de hernia discal durante la sentadilla
con carga pesada aumentará
cuando la columna esté flexionada
como resultado de aplicar una
carga excesiva en los discos intervertebrales
(26, 43).
El factor más crítico para corregir un déficit en la columna lumbar y el abdomen es identificar el mecanismo impulsor del fallo en la técnica ideal. Debido a la compleja naturaleza de esta área, podrían darse una combinación de uno o más mecanismos. Hacer que el sujeto ejecute la sentadilla con una pica como única carga externa permitirá al entrenador estimar cuándo el sujeto presenta patrones de movimientos que incluyan una excesiva inclinación anterior o posterior de la pelvis. Si el sujeto es incapaz de mantener la ligera lordosis lumbar y de mantener el ángulo paralelo del tronco con las tibias, deberían realizarse acciones específicas de corrección (parte 2).

Resumen de deficiencias
en la posición del tronco
Neuromuscular: Flexión de la
columna y/o postura cifótica excesiva
durante la sentadilla.
Fuerza/Estabilidad: Fuerza inadecuada
del Core para mantener el
torso paralelo a las tibias y la falta de
contracción en la columna lumbar
para generar una estabilidad en la
columna. El déficit puede deberse a
una debilidad en los extensores de
tronco y de cadera.
Movilidad: Tensión excesiva en los
flexores de cadera (psoas ilíaco)
y flexores de tronco (abdominales)
y/o falta de movilidad a nivel
lumbar.
DOMINIO 2: PARTE
INFERIOR
El dominio 2 aglutina las estructuras
músculo-esqueléticas y posiciones
de 3 de las principales articulaciones
del miembro inferior durante
la sentadilla.
Posición de la cadera
La articulación de la cadera es una
articulación sinovial (dos superficies
esféricas, una cóncava y otra
convexa) con capacidad de movimiento
en los 3 planos. Es responsable
transmitir de fuerzas entre
las extremidades inferiores y la
pelvis durante la sentadilla (43).
La evidencia muestra que mantener la pelvis neutra durante la
sentadilla incrementa la actividad
de los músculos erectores espinales
y oblicuos, ayudando a asegurar
un soporte muscular óptimo a
la columna vertebral mientras se
manejan cargas, reduciendo así
el riesgo de lesión en la columna
lumbar (5).
El glúteo mayor es el músculo más
grande de la cadera. Durante la
ejecución de la sentadilla, el glúteo
mayor extiende el fémur y estabiliza
la pelvis (43). La sentadilla
puede ser un ejercicio de entrenamiento
muy eficaz para promover
el fortalecimiento del glúteo, lo cual
es importante en deportistas donde
estos músculos actúan como motores
primarios en deportes dinámicos,
como correr o saltar (33). Es
más, sin un reclutamiento adecuado
de la musculatura glútea, otros
grupos musculares como puede ser
el cuádriceps, tendrán que soportar
mayor carga durante el ejercicio,
lo cual incrementar el riesgo de
desequilibrio y de lesión. Los músculos
isquiotibiales (bíceps femoral,
semitendinoso y semimembranoso) tienen su origen en la pelvis y se
insertan en la parte proximal de la
tibia (43). Debido a que los isquiotibiales
atraviesan la cadera y la rodilla,
controlan los movimientos de
ambas articulaciones (33). Durante
la fase de descenso, los isquiotibiales
dan asistencia al glúteo controlando
la flexión de cadera (43). En
la fase ascendente de la sentadilla,
la parte distal de los isquiotibiales
se contrae para extender la cadera.
Los abductores de cadera, glúteo
medio y glúteo menor, estabilizan
al fémur durante la sentadilla. Éstos
previenen a la rodilla y cadera de
una rotación interna durante la fase
de descenso. Además, la rotación
interna del fémur puede deberse
a una tensión de los aductores de
cadera, músculos de la parte interna
del muslo (1).
Técnica ideal
El sujeto debe mantener la cadera
estable y en ángulo recto, con un
mínimo movimiento medio-lateral
durante la sentadilla (Figura 9). La
profundidad de la sentadilla debería
determinarse en función de la posición de la cadera (2). La posición
de los fémures debería permanecer
simétrica durante todo el ejercicio
(2). Se considerará óptima, si
la línea de las caderas en una vista
frontal transcurre paralela al suelo.
El sujeto debe mantener además la
pelvis en una inclinación normal/
neutra, sobre todo durante la fase
descendente del movimiento. Esto
es particularmente importante en la
fase final del descenso.

Supervisión
Las limitaciones pueden ser identificadas
cuando el sujeto presenta
una inclinación, descenso o rotación
de uno de los lados desde una
perspectiva anterior o posterior.
Errores comunes
La detección de una rotación
medio-lateral o inclinación unilateral
que supone un movimiento
asimétrico de cadera, supone
una limitación en la posición de la
cadera. Esta limitación se evidencia
si la línea de las caderas no es
paralela al suelo en un plano frontal
(Figura 10). La asimetría de
cadera puede deberse a una debilidad,
desequilibrio muscular en el
complejo glúteo, o asimetrías articulares
debido a la cápsula articular
o al rodete acetabular. Se ha
demostrado que la falta de movilidad
de cadera del sujeto produce
un patrón de movimiento compensatorio
que aumenta la flexión de
tronco (3). Las limitaciones en la
posición de cadera pueden observarse
cuando una cadera se sitúa
más baja que la otra en un plano
frontal o cuando la barra cae hacia
un lado durante la sentadilla.

Resumen de deficiencias
en la posición de cadera
Neuromuscular: Caderas asimétricas
en el plano frontal durante la
sentadilla.
Fuerza/Estabilidad: Falta de fuerza
o estabilidad en la musculatura de
la cadera o fuerza asimétrica en las
mismas.
Movilidad: Falta de flexibilidad en
los flexores de cadera.
Alineamiento de la rodilla
en el plano frontal
La tensión interna a la que está
sometida la rodilla como consecuencia de la carga a vencer
durante la sentadilla se genera por
la acción del cuádriceps, isquiotibial
y gastrocnemio (43). Las fuerzas
compresivas de la articulación
fermoro-tibial ayudan a soportar la
carga anteroposterior de cizalla y de
traslación (43). Se ha demostrado
que la compresión femoro-tibial
y femoro-patelar aumenta con el
incremento del ángulo de la rodilla,
como una función protectora de la
rodilla al iniciar una co-contracción de cuádriceps e isquiotibial (43). Es
más, los ejercicios de cadena ciné-
tica cerrada como la sentadilla son
un ejercicio muy apropiado para
la rehabilitación después de una
intervención de reconstrucción de
ligamento cruzado (16). A pesar de
que las fuerzas compresivas tienden
a incrementar con el aumento
del ángulo de rodilla, las fuerzas
en el ligamento cruzado de la rodilla
disminuyen en amplios ángulos
de flexión (43). Por consiguiente,
no hay una evidencia que apoye la
polémica de que la profundidad de
la sentadilla por debajo de muslos
paralelos al suelo incremente el
riesgo de lesión de los ligamentos
cruzado y colateral o del menisco
durante la flexión profunda (43).
El entrenamiento con sentadilla
puede mejorar la estabilidad diná-
mica y pasiva de la rodilla en posiciones
profundas de flexión por la
protección muscular activa de las
estructuras pasivas durante movimientos
deportivos (7, 8, 19, 39).
Técnica ideal
Las rodillas deben estar alineadas con los dedos de los pies durante el movimiento de sentadilla, algo que se puede apreciar desde un plano frontal. No debería observarse desplazamiento medial o lateral de la rodilla. La proyección del borde externo de la rodilla no debería cruzar el maléolo medial cuando se evalúa el desplazamiento medial (Figura 11). Aunque lo deseable sería que la tibia estuviese alineada perpendicularmente con el suelo con desviaciones hacia posiciones laterales de la rodilla, la proyección del borde medial de la rodilla no debería sobrepasar el maléolo lateral.

Supervisión
Observar un movimiento medio-lateral
excesivo de la rodilla desde
una perspectiva anterior (valgo de
rodilla o piernas en X).
Errores comunes
Un movimiento medio-lateral excesivo
de la rodilla es un signo de
déficit funcional. Movimientos de
varo o valgo en el plano frontal
pueden deberse a un control neuromuscular
pobre y a la falta fuerza
en la musculatura del miembro inferior,
especialmente en el complejo
de cadena posterior. El valgo de
rodilla (o piernas en X) durante la
sentadilla puede estar influenciado
por una disminución en la fuerza de
abductores y rotadores externos de
cadera, aumento de la actividad de
los aductores de cadera, y restricción
en el ángulo de dorsiflexión
(4). Observar un valgo en las rodillas
puede deberse a una activación
neuromuscular por debajo de lo
normal. El valgo de rodilla activo,
que es una posición de aducción de
cadera y abducción de rodilla como
resultado de la contracción muscular
es, a menudo, una causa subyacente
de detectar el valgo diná-
mico durante la sentadilla. Desde
un punto de vista observacional,
el movimiento medial de la rodilla
es mucho más frecuente que el
varo de rodilla (piernas en paréntesis).
Sin embargo, el varo de rodilla
puede darse y es a veces una estrategia
de compensación utilizada en
sujetos con pie plano. El objetivo es
conseguir un alineamiento neutral
de la rodilla y se debe instruir al
sujeto para corregir las posiciones
de valgo o varo durante el movimiento.
El valgo de rodilla puede identificarse
en una imagen frontal, observando
si la proyección del borde
medial de la rodilla sobrepasa el
maléolo medial durante cualquier
fase de la sentadilla (Figura 12).

Resumen de deficiencias
en la posición frontal de
rodilla
Neuromuscular: Valgo activo
durante la sentadilla; el incremento
de la activación de los aductores
de cadera sin un control y reclutamiento
adecuado de la cadena
posterior, podría generar un valgo
en las rodillas.
Fuerza/estabilidad: Debilidad en la
cadena posterior que genera a un
valgo pasivo durante el movimiento
de sentadilla.
Movilidad: Falta de movilidad de la
cadera que restringe que la rodilla
evite una posición de valgo durante
la sentadilla.
Ángulo de traslación de
la tibia
Como norma general, una traslación
tibial anterior incrementada
aumenta el momento de fuerza
soportado por la articulación de
la rodilla (16). A pesar de que este
hecho ha llevado a los practicantes
a evitar que las rodillas sobrepasen
el nivel de los dedos, no hay evidencia
que indique que existe un punto de referencia a partir del cual incremente
el riesgo de lesión durante
el ejercicio de sentadilla. Más aun,
el esfuerzo por restringir la traslación
anterior de la tibia produce
una flexión del tronco que a su vez
incrementa las fuerzas soportadas
por la cadera y la columna (16,23).
Son aspectos esenciales para la
correcta ejecución de la técnica
que los pies estén con contacto
continuo y completo con el suelo y
que durante la fase de descenso de
la sentadilla la cadera esté en anteversión
(16). Una movilidad normal
del pie y de la cápsula articular del
tobillo, así como una adecuada
mecánica articular, permiten lograr
un ángulo de translación tibial
adecuado durante el ejercicio.
Técnica ideal
Aunque el objetivo general debe
ser mantener un ángulo positivo
de la espinilla respecto al
suelo, es igualmente importante e
influye en este objetivo la cinemática de la articulación de la cadera
(16,45). Por tanto, las rodillas deben
moverse libremente acorde al
rango de movimiento de la cadera.
El grado de desplazamiento tibial
anterior variará entre los individuos
en función de su antropometría, en particular, de la relación entre la
longitud del torso y de la pierna.
Como pauta general, el sujeto debe
intentar igualar el ángulo de la tibia
con el del tronco erguido, estando
ambos paralelos, mientras mantiene
los talones en el suelo (Figura 13).

Supervisión
Observar el desplazamiento de la
tibia desde la perspectiva lateral.
Errores comunes
Los sujetos pueden manifestar
tanto un desplazamiento como una
limitación excesiva del ángulo de
progresión de la tibia (Figura 14).
Un desplazamiento excesivo de
las rodillas sobre los dedos de los
pies aumenta las fuerzas de cizallamiento
y las fuerzas soportadas
por la articulación de la rodilla
(30). Por el contrario, una traslación
tibial restringida durante la sentadilla
incrementa la flexión del tronco,
aumentando las fuerzas soportadas
por la cadera y la región lumbar
(16). Adoptar un ángulo óptimo de
la tibia permite que el reclutamiento
muscular de la extremidad inferior
sea adecuado evitándose un estrés
no deseado en las estructuras pasivas.
Una musculatura glútea débil
puede ocasionar que la carga la
carga caiga excesivamente sobre las rodillas en vez de hacerlo en una
zona más próxima a la cadera (33).
Igualmente, una debilidad en los
gastrocnemios, el sóleo, los isquiotibiales
o los cuádriceps puede
ocasionar un ángulo tibial excesivo.
Una movilidad reducida en gastrocnemios
o sóleo a través del tendón
de Aquiles, en las articulaciones del
retropié o antepié o de la cadera
puede afectar al ángulo de traslación
tibial. Si un trabajo de estiramiento
y movilidad de la musculatura
de la pantorrilla no modifica
el ángulo de traslación tibial, se
requerirá una evaluación específica
por un profesional de ciencias de la
salud.

Resumen de las
deficiencias en el
desplazamiento del
ángulo de la tibia
Neuromuscular: Desplazamiento excesivo de la rodilla sobre los dedos de los pies aun cuando el talón está apoyado en el suelo.
Fuerza / estabilidad: Falta de fuerza
en la cadena posterior, particularmente
en los glúteos, para mantener
la carga en la parte trasera. Un
excesivo ángulo de la tibia puede
ser consecuencia de una debilidad
en gemelos, sóleo, y/o isquiotibiales
o de una dominancia de los
cuádriceps.
Movilidad: La falta de movilidad
del sóleo y gastrocnemio puede
ocasionar una movilidad inadecuada
de la rodilla.
Posición de los pies
Poseer una adecuada movilidad
de tobillo permite un movimiento
controlado y equilibrado durante la
sentadilla. Sin embargo, los pies y la
posición de los tobillos pueden estar
influenciados por fuerzas de zonas
proximales, por lo que estas fuerzas
tienen que ser analizadas para saber
si se descartan como posible causa de déficit. La capacidad del sujeto
para mantener los pies estables y
en contacto completo con el suelo
durante la sentadilla dependerá de
que el sujeto ostente una adecuada
dorsi-flexion del tobillo (3).
Técnica ideal
Asegúrese que los pies del sujeto están bien apoyados sobre el suelo y tienen una posición estable. Durante todo el movimiento, el sujeto deberá mantener la totalidad del pie en apoyo con el suelo (Figura 15). La proyección del centro de gravedad sobre los pies (centro de presiones) durante el ejercicio de la sentadilla, comienza en la parte del mediopié y se desplaza hacia la parte del talón y parte lateral durante el descenso. Por tanto, el centro de presiones describe una trayectoria de "L", distribuyéndose el peso corporal en la parte lateral y de los talones hasta que el atleta completa la fase de ascenso (3). A medida que el sujeto desciende, el peso corporal se desplazará hacia el talón y la parte lateral del pie, manteniéndose los dedos de los pies en contacto con el suelo para garantizar el equilibrio adecuado. Llevar una mayor parte del peso corporal hacia la parte posterior del pie, facilitará una técnica de ejecución adecuada a nivel de la cadera. En caso de llevar una mayor parte del peso corporal hacia la zona lateral del pie, se aumentará la activación de la musculatura glútea.

Supervisión
Observe la posición del pie desde las perspectivas lateral, anterior y posterior para identificar cualquier aspecto que haga levantar el pie del suelo.
Errores comunes
Debe evitarse posiciones de pronación o supinación así como movimientos en los que el atleta lleve en exceso los pies en rotación interna
o externa.Debe evitarse igualmente levantar los talones o los dedos de los pies del suelo en cualquier momento durante la sentadilla (Figura 15). Se ha observado que permitir que los talones se levanten del suelo crea rotaciones compensatorias en los tobillos, rodillas, cadera y la zona lumbar (3). Si los talones se despegan del suelo, el sujeto tiene una superficie y base de apoyo más pequeña, lo que puede reducir la capacidad del sujeto para realizar una sentadilla de manera equilibrada y controlada.

La inversión o eversión del tobillo durante la sentadilla también es indicativo de un déficit biomecánico. Aunque el peso debe llevarse hacia la zona lateral del pie, el lado medial no debe elevarse del suelo para promover el equilibrio y la estabilidad durante el ejercicio. El calcáneo no debe colocarse en eversión respecto a la pantorrilla (20). La rigidez en la articulación del tobillo debido a una pobre dorsi-fexion puede producir una descompensación en la articulación de la rodilla y del pie (3). Estas descompensaciones pueden tener un impacto negativo en la estabilidad del pie y la rodilla, aspecto esencial para una mecánica correcta de la sentadilla.
Igualmente se ha sugerido que la debilidad en la musculatura del tobillo puede generar patrones de movimiento defectuosos durante la sentadilla. La falta de fuerza en el gastrocnemio interno, tibial anterior y/o tibial posterior disminuye la capacidad del sujeto para controlar el valgo de la rodilla y la pronación en los movimientos del pie, lo que puede generar un desplazamiento medial excesivo de la rodilla y un valgo dinámico (1). Aunque el aumento de la movilidad del tobillo y, en muchos casos la movilidad de la cadera, es la forma de evitar estos déficits, algunos sujetos pueden beneficiarse inicialmente utilizando un bloque de apoyo bajo el talón para crear una plataforma estable y permitir un mayor empuje a través de los talones.
Resumen de las deficiencias en las posiciones del pie
Neuromuscular: Los pies se separan del suelo no debiéndose a falta de fuerza o movilidad.
Fuerza/estabilidad: Falta o asimetría de la fuerza del tobillo y/o pobre estabilidad en el tobillo y pie. Pie gira hacia ambos lados durante la sentadilla.
Movilidad: Falta de la movilidad durante la dorsiflexión si los talones se separan del suelo por falta de flexibilidad en el tendón de Aquiles, sóleo y/o gastrocnemio.
DOMINIO 3: MECÁNICA DEL MOVIMIENTO
El tercer dominio analiza la cinemática de la sentadilla así como las limitaciones de los déficits funcionales para realizar una mecánica adecuada. Los patrones de la triple extensión (tobillo, rodilla y cadera) y del movimiento de flexión son inherentes a los movimientos de ciertos deportes, así como a la mecánica de los saltos y aterrizajes.
Fase de descenso
Después de lograr una correcta posición inicial, el sujeto debe ser instruido para iniciar el movimiento de sentadilla con la fase de descenso. Durante el mismo, el sujeto debe mantener el control total de su velocidad y posición descendente. Debe descender flexionando la cadera, las rodillas y los tobillos en un movimiento fluido y coordinado, al mismo tiempo que el cuerpo baja de manera controlada.
Técnica ideal
El descenso se inicia con el movimiento de las caderas ("movimiento de bisagra de las caderas") mientras el tronco se mantiene en una posición erguida y rígida. La flexión de cadera en el inicio del movimiento, desplaza la carga a la zona posterior, estrategia que aumenta la seguridad de las rodillas y vértebras lumbares (33). El sujeto debe llevar el peso de la carga hacia atrás, como si se sentara en una silla colocada cada vez más lejos a medida que desciende, hasta que alcance la profundidad deseada. El objetivo debe ser mantener la zona glútea lo más lejos que pueda de sus tobillos mientras mantiene el torso erguido en toda la sentadilla. La distancia vertical entre los hombros y las caderas del sujeto debe permanecer constante durante toda la bajada. El peso corporal debe ser transferido y soportado por la musculatura de la cadena posterior del sujeto, en particular isquiotibiales y glúteos, y no ha de llevarse a la parte anterior sobre las rodillas (Figura 16). El descenso de la sentadilla debe realizarse en un vector que mantenga un ángulo constante de bajada. El sujeto debe moverse a un ritmo controlado, no menos de 2:1 (descenso: ascenso) hasta una proporción de un ratio 4:1 en lo que se refiere a la velocidad del movimiento excéntrico en comparación con la fase de ascenso concéntrica.

Supervisión
Observar la técnica de descenso y el tempo desde la perspectiva lateral.
Errores comunes
Se debe evitar un movimiento excesivamente rápido o inestable del cuerpo durante el descenso. Además, se puede observar una incorrecta mecánica de descenso si el atleta no mantiene la velocidad y el control constantes durante toda la fase excéntrica, aspecto particularmente común en levantadores novatos (31). Un déficit mecánico común para los atletas es llevar el peso de la carga hacia la parte anterior de las rodillas en lugar de la parte posterior de las caderas durante el descenso (Figura 17). Un ángulo muy pronunciado de progresión tibial (criterio 6) y/o que los talones se eleven del suelo (criterio 7) pueden ocasionar este déficit. Este déficit durante el descenso puede generar fuerzas de cizallamiento excesivas en la zona anterior de la rodilla y disminuir la contracción de la musculatura de la cadena posterior. Los atletas con fuerza insuficiente en la cadena posterior (isquiotibiales y glúteos), pueden ser más propensos a no tener un control de la fase de descenso y podrían favorecer una estrategia de carga sobre la rodilla. Además, otras variaciones más exigentes de la sentadilla como los movimientos excéntricos de alta velocidad, pueden ser peligrosos si los músculos se ven obligados a estirarse demasiado en un corto período de tiempo. El entrenamiento y el dominio de las estrategias de descenso controladas, permiten desarrollar estrategias que reducen el riesgo de lesión en el entrenamiento.

Resumen de deficiencias en la fase de descenso
Neuromuscular: La estrategia de "cargar sobre las rodillas" en vez de las de "bisagra de cadera", una excesiva flexión de tronco, excesivo ángulo de progresión tibial y/o que los talones se despeguen del suelo.
Fuerza/estabilidad: Falta de control de la fuerza excéntrica del miembro inferior, evidenciado por una falta de control general del ritmo de descenso. El sujeto parece "caerse" al comienzo de la fase de descenso. Que el tiempo de descenso no tenga una ratio de 2: 1 en relación con la fase de ascenso.
Movilidad: La falta de movilidad del miembro inferior da lugar a la inclinación del tronco hacia delante.
Profundidad
Realizar la sentadilla con la profundidad apropiada es un componente crítico para obtener todos los beneficios en la realización de este movimiento. Realizar la sentadilla sin la profundidad adecuada, hace que los isquiotibiales y los grupos la musculatura glútea no logren trabajar de manera óptima. Específicamente, realizar una sentadilla poco profunda puede generar una dominancia del cuádriceps, limitando el rendimiento y aumentando el riesgo de lesión (19,39). Por el contrario, el entrenamiento con una mayor profundidad puede beneficiar la transferencia a determinados gestos deportivos. Las ganancias en la técnica de ejecución y en la fuerza muscular alcanzadas con la posición profunda de la rodilla y la flexión de cadera, pueden ayudar a reducir las estrategias en las que predomina el cuádriceps que llevan a aumentar el riesgo de lesión (18, 37, 38). Como se mencionó anteriormente, no hay evidencias que indiquen que realizar sentadillas profundas aumente la posibilidad de lesiones en los ligamentos cruzados, ligamentos laterales o meniscos de la rodilla durante la flexión extrema (43). El ejercicio de sentadilla puede mejorar la estabilidad activa de la rodilla si se realiza correctamente y puede reducir el riesgo de lesión en el deporte en las estructuras pasivas de la rodilla (7, 8, 39).
Técnica ideal
El sujeto debe alcanzar una profundidad completa con la parte superior de los muslos paralela al suelo y sin manifestar desviaciones en la rodilla, el tobillo o las caderas. La profundidad adecuada es aquella en la que los fémures están paralelos al suelo, las caderas están echadas hacia atrás (en anteversión), las tibias en posición vertical y los pies están completamente apoyados sobre el suelo (Figura 18). Esta posición permite lograr una profundidad deseada si no se tienen restricciones en los tejidos blandos, como que los muslos bloqueen la adecuada contracción del abdomen (2).

Supervisión
Observar la máxima profundidad alcanzada desde una perspectiva lateral.
Errores comunes
El error más común sobre el grado de profundidad durante la sentadilla es realizar el gesto con muy poca profundidad (Figura 19). Aunque puede suceder que la sentadilla sea demasiado profunda, por lo general eso no suele ser perjudicial para el sujeto. Si el ejecutante padece alguna patología que tenga contraindicada la sentadilla profunda, el grado adecuado de profundidad se puede lograr proporcionándole un correcto feedback. Una debilidad en la fuerza de la musculatura de la cadena posterior podría dificultar mantener la posición en el punto de máxima profundidad. Además, el acortamiento en las cadenas musculares posteriores y de los aductores de la cadera limita aún más la capacidad del sujeto para alcanzar la profundidad adecuada.

Resumen de deficiencias en la profundidad
Neuromuscular: El sujeto no logra una profundidad en la que los muslos estén paralelos al suelo.
Fuerza / estabilidad: El sujeto carece de fuerza isométrica en la cadena posterior para poder aguantar en el punto máximo de profundidad.
Movilidad: Dificultad para lograr la profundidad adecuada debido a la rigidez de la cadena posterior y aductores de la cadera.
Fase de ascenso
La fase de ascenso de la sentadilla debe seguir el mismo camino que la fase de descenso pero en la dirección inversa. El principal impulsor de la subida debe ser la musculatura de la cadera, y el peso debe mantenerse sobre los talones y las zonas laterales de los pies. El torso del atleta debe permanecer estático durante toda la fase de ascenso, al mismo tiempo que tobillos, rodillas y caderas se extienden hasta la posición inicial.
Técnica ideal
El torso debe permanecer erguido durante toda la fase de ascenso. Los hombros y las caderas deben ascender al mismo ritmo y la diferencia de altura vertical de los hombros y las caderas debe permanecer constante (Figura 20). La espalda debe mantenerse en una posición rígida y tensa con los músculos contraídos y con la zona lumbar en una posición neutral, ligeramente lordótica. La estrategia a seguir debe basarse en que la musculatura de la cadera sea el principal motor del movimiento. El sujeto sólo debe espirar una vez que el ascenso se ha completado.

Supervisión
Observar la técnica de ascenso y el tempo desde una perspectiva lateral.
Errores comunes
El error más común en las primeras etapas del aprendizaje de la sentadilla (por ejemplo, entrenamiento en edades tempranas) es la elevación más rápida de la cadera respecto a los hombros, lo que aumenta la flexión del tronco (Figura 21). Si las caderas se elevan demasiado rápido, la distancia vertical entre las caderas y los hombros disminuirá durante la fase inicial de ascenso (Figura 21). Este error puede poner en riesgo los tejidos blandos de la zona inferior de la espalda, riesgo que aumentará al ir incrementando la carga a vencer.
La posición de la rodilla durante el ascenso también puede influir mucho en la mecánica. Si las rodillas se encuentran muy atrasadas en relación con el tronco, el sujeto se verá obligado a flexionar el torso para mantenerse en equilibrio. Si las rodillas están demasiado adelantadas, se produce un cambio agudo del equilibrio postural, lo que requiere que el sujeto cambie su peso corporal a los dedos de los pies en lugar de a los talones. Esta estrategia influye de forma ineficiente en el movimiento de la cadera durante la fase de transición. Por lo general, los errores mecánicos durante el ascenso se deben a un patrón de reclutamiento de unidades motrices deficitario que puede ser corregido mediante un entrenamiento neuromuscular y un adecuado feedback.

Resumen de errores en la fase de ascenso
Neuromuscular: Las caderas se elevan demasiado rápido en relación con los hombros durante el ascenso. La distancia vertical entre las caderas y los hombros no se mantiene constante.
Fuerza/estabilidad: Debilidad en la acción muscular concéntrica de la cadena posterior y de los extensores de la cadera.
Movilidad: Falta de movilidad en la zona torácica y en los flexores de la cadera.
CONSIDERACIONES ADICIONALES PARA LA SENTADILLA
Variaciones anatómicas
La forma y técnica propuestas en los 10 criterios de la BSA están considerados como un estándar ideal para todos los atletas. No obstante, es entendible que determinadas variaciones anatómicas predispongan a ciertos ejecutantes a tener desventajas para lograr las posiciones y mecánica deseadas. El factor anatómico que más influye en la sentadilla es la anatomía de la cadera junto con la ratio entre la longitud del torso y de la pierna. La forma de la articulación de la cadera determina el tipo y la incidencia de patologías en esta articulación, lo que incluyen en la profundidad lograda durante la sentadilla. Determinadas deformidades en las superficies articulares de la cadera ("deeper hip joint") incrementan el equilibrio en bipedestación, sin embargo, no permite al fémur flexionarse lo suficiente durante una sentadilla profunda sin que se pellizque el rodete acetabular o la cápsula articular. Esta restricción ósea anula cualquier intento de estiramiento o movilización de la articulación para conseguir una sentadilla profunda.
Para evaluar este grado de restricción se puede realizar el "pelvic rock test", para el cual se pide al sujeto que se arrodille sobre el suelo con las rodillas juntas y las manos apoyadas sobre el suelo (como si se fuesen a hacer fondos en el suelo, con las rodillas apoyadas en el suelo y con el tronco paralelo al suelo). Posteriormente la pelvis se lleva hacia los talones. El test se detiene cuando la columna lumbar comience a flexionarse perdiendo su curvatura natural. En ese punto se separan ligeramente las rodillas y se repite el test y se vuelve a registrar la evolución de la curvatura lumbar. De esta forma, se puede cuantificar la habilidad para hacer una sentadilla profunda sin comprometer la curvatura de la zona lumbar, a la vez que se identifica la anchura de separación óptima de pies y rodillas.
Otras sugerencias para realizar de forma segura una sentadilla tienen que ver con la carga que soporta la rodilla y si ésta puede desplazarse por delante de los dedos del pie. Esto depende de la relación entre la longitud de la pierna y la longitud del torso. Por ejemplo, un pívot de baloncesto que mida 2,10 m por lo general tiene las piernas más largas que el torso, de tal manera que al realizar una sentadilla las rodillas se desplazarán por delante de los dedos de los pies. La longitud del fémur crea una palanca larga y una carga alta sobre el tendón rotuliano. Por lo general, estos atletas realizan la sentadilla echando las caderas hacia atrás para equilibrar la carga entre las rodillas y las caderas. Por el contrario, un sujeto con un torso más largo que la pierna realiza la sentadilla con más énfasis en la movilidad de la rodilla, manteniendo la pantorrilla paralela al torso, y equilibrando la carga entre rodillas y caderas.
Integración de la sentadilla en los entrenamientos deportivos
La participación en los deportes organizados no excluye a los jóvenes de desarrollar patrones de movimiento pobres o ineficientes. Los atletas que no tienen una mecánica adecuada suelen usar estrategias de movimientos compensatorios que pueden obstaculizar su desarrollo atlético y aumentar el riesgo de lesión relacionados con el deporte (4,24). En ausencia de dar un feedback durante los entrenamientos a fin de modificar los movimientos ineficientes, los atletas continuarán realizando y automatizando estas estrategias que acabarán aproximándose a movimientos típicos de la competición del deporte practicado. Los sujetos que no sean deportistas y posean una mala técnica en la realización de la sentadilla son más propensos a sufrir el mismo dolor y ver mermado su rendimiento. La sentadilla es un recurso para enseñar e inculcar un patrón de movimiento funcional correcto como prestación de los cimientos para el posterior trabajo de fuerza y otrashabilidades motoras. Por ejemplo, se sugiere que el ejercicio de sentadilla refleja los patrones de movimiento de las extremidades inferiores, a menudo requeridos para tener éxito en los deportes explosivos o aquellos que someten a las extremidades inferiores a cargas externas elevadas (4). Proporcionar a los atletas de estrategias para absorber, redirigir y crear explosividad en sus movimientos de sentadilla pueden mejorar el rendimiento y disminuir el riesgo de sufrir una lesión (36,39). En términos más amplios, la preservación de la competencia para realizar una sentadilla puede prolongar la vida independiente de las personas mayores.
Tener un dominio en la realización de la sentadilla con la carga por detrás (back squat) es un requisito previo para el entrenamiento de fuerza que involucre otro tipo de ejercicios de sentadilla, especialmente para los atletas jóvenes con pocos años de entrenamiento (35). Una persona debe ser capaz de mostrar una técnica perfecta en la sentadilla con la carga por detrás antes de avanzar a cualquier variación de la sentadilla, incluyendo el entrenamiento pliométrico de saltos en profundidad. Además, mediante el desarrollo de una técnica adecuada antes de utilizar resistencias externas, el atleta puede minimizar la posibilidad de adquirir estrategias compensatorias inadecuadas y disminuir el riesgo de lesión (34). Está fuera del alcance de esta revisión analizar variaciones de la sentadilla como la sentadilla de sumo o la sentadilla frontal. Sin embargo, se aconseja que los atletas no aumenten la intensidad de la sentadilla (por ejemplo, aumentando la carga) a menos que el atleta pueda demostrar una correcta ejecución. Por tanto, se debe enseñar en primer lugar la sentadilla con la carga por detrás para poder identificar posibles déficits. Sólo cuando éstos déficits se hayan corregido se podrá ir incrementando la carga a vencer. En la segunda parte de esta revisión se detallarán las estrategias correctivas para señalar los déficits funcionales específicos identificados durante la sentadilla.
Cabe señalar que la sentadilla es sólo un ejercicio más recomendado para un programa de entrenamiento neuromuscular para jóvenes atletas. El entrenamiento neuromuscular integrado dirigido al desarrollo físico de los jóvenes, debe considerar una variedad de ejercicios cognitivos y ejercicios de fuerza adecuados para preparar correctamente al joven para las demandas de una actividad física de carácter moderado o intenso (34,40). Los programas de entrenamiento neuromuscular integrados para jóvenes deben ser diseñados adecuadamente para satisfacer sus necesidades y objetivos a la vez que tienen en cuenta su nivel de destreza actual (24). Es muy recomendable que profesionales cualificados que se dedican al entrenamiento neuromuscular integrado, que entienden la singularidad psicosocial de los jóvenes, contribuyan al diseño, supervisión y ejecución de programas de capacitación para los jóvenes atletas con el fin de minimizar el riesgo de lesión relacionado con el entrenamiento y promover la adquisición de una técnica adecuada de los ejercicios de entrenamiento (24,34). Los programas de formación neuromusculares integrados para los jóvenes, son más eficaces cuando se diseñan y programan de manera segura y apropiada a su edad de entrenamiento (11,34,35,41).
CONCLUSIONES
La evaluación de la sentadilla sin carga pretende ser una guía para los instructores y entrenadores con el fin de identificar y corregir los errores biomecánicos de los atletas jóvenes antes de que participen en actividades y entrenamientos más avanzados e intensos. Al enseñar y corregir la forma óptima de un movimiento funcional básico inherente a muchos deportes dinámicos populares, un atleta puede llegar a estar más preparado para las exigencias rigurosas de la actividad física. Por otra parte, al inculcar la mecánica adecuada en los jóvenes, los sujetos pueden llegar a obtener ganancias óptimas de rendimiento y reducir el riesgo de lesión. Se recomienda que los entrenadores analicen detalladamente la ejecución de la sentadilla por parte de sus clientes o atletas. Estas observaciones son imprescindibles para realizar correcciones específicas de forma individualizada. La segunda parte de esta revisión, estará enfocada al entrenamiento sobre las correcciones para las progresiones y metodología en los errores más comunes para cada criterio que se han mencionada en este artículo (22). A través de la identificación y corrección de los errores funcionales de la sentadilla con el propio peso corporal, los profesionales pueden ayudar en gran medida a los atletas jóvenes a mejorar su rendimiento y a reducir el riesgo de lesión, lo cual promoverá obtener carreras deportivas exitosas y un bienestar físico a largo plazo.
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